Primeros años y educación

Vargas es el segundo de cinco hijos, nació en el Cantón Central de Alajuela en Costa Rica, pero vivió su infancia y adolescencia en Concepción de la Palmera en San Carlos de Alajuela. ​Su madre, Susana Blanco Solís, es ama de casa y se ocupó hasta el 2018 de un restaurante familiar. Su padre, Víctor Manuel Vargas Rodríguez, fue agricultor y se ocupó de una lechería familiar por muchos años, aunque luego se dedicó al negocio familiar de restaurante. ​Vargas estudió en la Escuela de Concepción de la Palmera (1980-1985), que a inicios de los años ochenta era una escuela unidocente. Vargas recuerda que «hubo un año donde éramos solo diez estudiantes toda la escuela». ​Desde niño Vargas tenía un gran interés por las ciencias; durante su infancia dedicaba gran cantidad de horas después de la escuela para estudiar los únicos tres libros de ciencias disponibles allí. Fue el libro titulado “Lo que queremos saber de la Técnica” lo que lo llevó a conocer y amar el mundo de los cohetes y la fusión nuclear. ​Siendo un niño planteaba sus ideas sobre física de partículas y fusión nuclear donde él recuerda:

Llenaba un cuaderno con mis preguntas y dejaba un espacio para luego regresar a tratar de darle respuesta. Me preguntaba: ¿qué pasa cuando un protón choca con un neutrón u otro protón? Llegué a hacer bosquejos de un cohete de propulsión por fusión nuclear que iba a construir y mandar al espacio, según yo.

Desde niño e iniciando su adolescencia dedicaba su tiempo libre a realizar experimentos en la lechería de su padre

Llegué a tener un laboratorio completamente casero pues no podía comprarlo. Estaba hecho de frascos de veterinaria que tenía mi padre en la lechería; me hice un microscopio con un lente de topógrafo y una centrifugadora con un motor de juguete. Todo mi laboratorio de química era de utensilios y productos que tenía mi padre en la lechería. Pasaba haciendo experimentos todos los días, al punto de que un día casi quema la lechería de mi papá.

Los estudios de secundaria los realizó en el Colegio Técnico Profesional Agropecuario de Aguas Zarcas en San Carlos de Alajuela, Costa Rica. Caminaba tres kilómetros para tomar un camión que tardaba una hora para llegar al Colegio. ​Allí fundó un club científico y participó en las Ferias Nacionales de Ciencia y Tecnología en Costa Rica, ​llegando a obtener el primer lugar a nivel nacional en 1989 entre otros premios. Su proyecto obtuvo una puntuación perfecta.

Ingresó a la carrera de Física en la Universidad de Costa Rica ​en 1991. Un año después se cambiaría a la carrera de Ingeniería Eléctrica, influenciado por la idea de que siendo físico no podría ganarse la vida. Su pasión por esta ciencia básica hizo que regresara de nuevo a la carrera de física en su tercer año de universidad, no sin antes su padre decirle que ya no podría financiar más sus estudios universitarios debido a las limitaciones económicas de la familia. Esto lo llevó a estudiar y trabajar impartiendo clases de matemática en academias de bachillerato por madurez y de tercer ciclo para financiar su carrera. ​Concluyó sus estudios de Física en la Universidad de Costa Rica en el 2000.

Don Víctor también recordó una sugerencia que alguna vez le hizo a su hijo: “Iván, ¿por qué estudiás eso tan difícil? Yo no le veo mercado”. Y su retoño le respondió: “Papi, hay que morir haciendo lo que a uno le gusta”.  Periodista Andrea Solano. Diario La Nación14

En el 2001, ingresa como profesor en el Tecnológico de Costa Rica ​y, en el 2002, obtiene una beca por dos años para realizar estudios doctorales en el Instituto de Acústica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Complutense de Madrid en España. ​Al segundo año de estudios en España decide solicitar el cambio al Programa de doctorado en Plasmas y Fusión Nuclear de la Universidad Complutense de Madrid e ingresa al Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas donde se encuentra el Laboratorio Nacional de Fusión para realizar allí su proyecto de tesis doctoral. Tan solo un año después su beca finaliza, lo que lo obliga de nuevo a trabajar para finalizar sus estudios, su perseverancia y coraje lo llevaron a no renunciar a sus sueños y un año después aplica a una beca del Ministerio de Educación de España mediante la cual termina sus estudios doctorales el 26 de junio de 2008.

Las cosas que se obtienen fácil, se valoran poco. Como a mí me costó tanto valoro mucho lo que he logrado a lo largo de mi vida.